"Para renunciar a tu fértil vanidad y espumosa autoestima debes abrirte y fluir, preparado para consumirte de poder cuando el sendero te transporte más allá de lo que aparentas ser".
miércoles, 24 de febrero de 2010
Sagrado y profano
Miedo. Éste es el término exacto por el cual el hombre se autodifine como religioso. Cuando el ser humano es consciente de su existencia y observa cómo todo nace, se desrrolla y muere, piensa en sí mismo y en el destino que le espera: enfermedad, sufrimiento y muerte. Se niega a pasar por dicho proceso y no concibe el dejar de existir. Siente miedo ante este final cuya única certeza es la que posee. Se rebela ante ello y empieza el deseo de supervivencia más allá de la muerte. Nacen los dioses, lo numinoso, lo trascendente... y todos los medios inimaginables para poder acceder a ello. Creyéndose superior al resto de la naturaleza, se considera una excepción de la misma y llega a convencerse de que él sobrevivirá en otro estado de existencia. Pero a su vez, y a pesar de las descripciones un tanto infantiles de las religiones, este "más allá" tambien le causa angustia, le es desconocido y, quiera o no, sea o no creyente, le sumerge en la duda.
Así es como nacen las religiones, creador por y a causa de este miedo. Y así es también como poco a poco se van tejiendo, alrededor de ellas, historias, mitos y leyendas. Sus creadores forjan hecho maravillosos y sobrenaturales para adornarlas convenientemente y presentarlas de este modo como de precedencia divina (dotan a la figura central de atributos que van más allá de lo humano y de su comprensión, pues lo maravilloso es el argumento probatorio de su realidad). Y, dando un gran salto en el espacio y en el tiempo, aparecen con ellas figuras (por todos conocidad) de reformadores de las mismas: profetas, pensadores, filósofos... Forjadores de las distintas corrientes de pensamiento que el devenir convierte en religiones y que son parte integrante de la historia del ser humano."
Xavier Musquera - El triunfo del paganismo-.
domingo, 10 de enero de 2010
Alienación
Alienación
O enajenación o extrañamiento. Circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción.
Tanto para Marx como para Hegel, este concepto describe la siguiente situación que le puede sobrevenir a un sujeto: cuando no se posee a sí mismo, cuando la actividad que realiza le anula, le hace salir de sí mismo y convertirse en otra cosa distinta a la que él mismo propiamente es, decimos que dicho sujeto está alienado; la alienación describe la existencia de una escisión dentro de un sujeto, de un no poseerse totalmente y, como consecuencia de ello, comportarse de un modo contrario a su propio ser.
En Marx la alienación se refiere a la explotación del hombre por el hombre, se refiere a la pérdida de autonomía y libertad de una clase social como consecuencia de la explotación a la que le somete otra clase social, principalmente por el hecho de existir la propiedad privada de producción.
Marx considera que con la aparición de la propiedad privada se produce una circunstancia social totalmente nueva y que sólo podrá eliminarse con la abolición de dicha forma de propiedad. Podemos entender esta nueva situación si nos fijamos en la alienación en la sociedad esclavista: en esta sociedad el esclavo no se pertenece a sí mismo sino al amo; el amo puede disponer a voluntad del esclavo, de su cuerpo, de su mente, de su personalidad y sus habilidades. Cabe distinguir el individuo mismo, su actividad y los objetos producidos por su actividad; pues bien, en dicha sociedad, el esclavo no es dueño ni de sí mismo (carece de libertad completa, no puede hacer lo que quiera con su cuerpo, ni con su sexualidad, ni con su mente) pero tampoco es dueño de su actividad, ésta le pertenece al amo, como también le pertenece al amo el conjunto de objetos producidos por el esclavo (por ejemplo los objetos de su actividad manual, lo que obtenga por trabajar en el campo, ...). Según Marx, lo mismo ocurre en el sistema de producción capitalista: aquí el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más en la cadena de producción de bienes. La propiedad privada convierte los medios y materiales de producción en fines en sí mismos a los que subordina al mismo hombre. La propiedad privada aliena al hombre porque no lo trata como fin en sí mismo, sino como mero medio o instrumento para la producción.
La alienación principal es la alienación económica, la alienación que se da como consecuencia de la estructura socioeconómica que descansa en la propiedad privada, pero no se agota en ella, pues también se expresa en la alienación religiosa, política, e intelectual. Podemos entender toda la propuesta filosófica de Marx como el intento de crear una filosofía que permita comprender las causas de la alienación (y en último término del sufrimiento humano) y encontrar su solución.
- Karl Marx -
jueves, 7 de enero de 2010
El más feo de los trastes
lento es el momento en que sufres las verdades,
negras las cortinas de realidades vivas,
rápido el instante en que disfrutas vanidades.
Aun me huelen las manos a deseo,
a mirada enarbolada en lentos pestañeos,
a boqueo de pez y labios mordidos,
al silbido acelerado de latidos compartidos.
Nacen las preguntas sobre dudas descorridas,
crecen los problemas con urgencias radicales,
bajan las propuestas de aventuras día a día,
mueren paso a paso las sorpresas salibales.
Aún me duelen los codos del desgaste,
del balanceo de "el más feo de los trastes",
del gemido más temido que acunaste,
de nostalgias, derrames, dudas y balances.
Demasiados besos para no echarte de menos,
demasiado tiempo entre tanto cuento y cuento,
demasiadas veces enredado en tu recuerdo,
demasiado tarde para decir "te quiero".
j.
viernes, 4 de diciembre de 2009
"A cambio"
Pero no puedo abandonar mi condición de entusiasta... asi q te pido que me dejes,
aunque sea con el freno echado, tirarme de lo más alto de tu "montaña rusa".
Y aunque no me dejes,
entiende que a veces te haga protagonista de las pelis que veo,
de los discos q escucho, de los poemas que leo, o de los pasos que ando.
Déjame escribirte, describirte, recordarte y añorarte,
déjame se cursi, aunque sea sólo a ratos.
No quiero sentirme mal por extrañarte, por decirte q te echo de menos...
A cambio,
de dejar que mi entusiasmo compita con mi sensatez... te devuelvo tus pendientes,
los que perdiste en el sofá donde empezamos a mezclarnos.
j.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Dejarse llevar
Y no volveré a sentirme extraño, aunque no me llegue a conocer, y no volveré a quererte tanto, y no volveré a dejarte de querer..." -Adolfo Cabrales-
Hay que ver lo que cuesta dejarse llevar... el placer de hacerlo bien, el temor de hacerlo mal.
Estrujarse el cerebro para agradar, sin tenerse uno en cuenta. Cabe pensar que se hace involuntariamente, y posiblemente sea así, pero estoy convencido de q lo natural triunfa, aunque no le guste. No quiero volver a sentirme incómodo delante de una persona, me niego.
Me voy a dejar llevar sin ningún sentimiento de culpa, sin arrepentimientos. Yo acepto lo que hay, ese es el camino, por lo menos el mío.
j.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Villano pagano
El ser humano, para llegar a comprender cuanto le rodeaba, concibió el mundo formado por dos mitades que eran las que regían su existencia. Una masculina y otra femenina. Dioses y diosas actuaban manteniendo un equilibrio en el cosmos, cuyo resultado era la armonía. Cuando ello no era así, sobrevenía el caos.
Fragmento de -El triunfo del paganismo- de Xavier Musquera.
lunes, 26 de octubre de 2009
Necio
B: Otra vez regresas y otra vez has cambiado.
Zaratustra: Vuelvo de ver a los hombres.
B: ¿Resistió tu virtud?
Zaratustra: ¿No me ves? No tengo asco de los hombres; tengo asco de mí mismo.
B: Te dejaste llevar por tus pasiones.
Zaratustra: Me dejé llevar por mis virtudes. Ellas me obligaron a dar.
B: Entonces yo tenía razón: es malo dar.
Zaratustra: Es malo obligar a recibir.
B: No me engañas: eres un "héroe" más. Te mezclaste con la plebe. Creíste que esos animales te iban a escuchar. Tendiste las manos llenas de alimento y los perros te las mordieron. Te quejas de las heridas, eso es todo.
Zaratustra: Me quejo de verlos oprimidos, aceptando castigos porque les han enseñado que son bestias de carga.
- Fragmento de la obra teatral "Zaratustra" de Alejandro Jodorowsky -